September 14, 2018

May 6, 2018

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Actualidades

Meteora

May 6, 2018

 

Nos habiamos levantado apenas sin ganas de escalar. Tanto había sido el estres mental escalando las vías salvajemente equipadas los dias anteriores, que no teníamos nada de ganas de amarrarnos de nuevo a la cuerda.

 

Meteora se empezó a equipar en los setenta por alemanes de la región de Sachsen, y por supuesto importaron su ética de escasa protección: un seguro cada 10 metros. “Pa haberse matao”. La pregunta que más hemos repetido antes de empezar una ruta ha sido: ¿Tu ves el primer seguro?  Aquel no puede ser.

 

Pero el día fue avanzando y poco a poco también despejándose los miedos de la cabeza. Después de comer, le comenté a Marleen la posibilidad de abordar la subida al pináculo Adrachti. Un pequeño y fino puro de algo más de 40 metros que parece desafiar las leyes de la gravedad.

 

Al llegar a la base de la imponente torre de piedra conglomerada, lo primero que nos llamó la atención fue la estrecha y resquebrajada base del puro que servía de sosten a un gran pilar que se iba ensanchando y desplomando conforme tomaba altura.

 

 

¿Qué leyes de la gravedad han mantenido este macizo rocoso durante milenios en pie? Me preguntaba acobardado por la figura de piedra que pretendíamos escalar. Para animarme Marleen  leyendo mis pensamientos, con cierta cara de guasa me dijo: Sera no te preocupes no se va caer ahora después de tantos años de pie.

 

De las tres rutas de ascenso escogimos la Silken Thread. Soplaba un viento huracanado, pero nos pareció normal ya que la torre se ubica en un paso entre dos grandes macizos de conglomerado que hacen efecto túnel.

 

La via afronta el ascenso de manera directa y vertical los primeros metros, da paso a una fina travesía sobre pequeñas bolitas sólidamente conglomeradas y afronta el atlético final por el canto oeste sobre grandes bolos tipo Mallos de Riglos.

 

En la cima firmamos en el libro de ascensos y rapelamos con ciertos problemas por culpa del viento que enrolló la cuerda en la copa de los árboles. A ello se unió el atasco de mi nudo prussik. El resultado fue un par de minutos colgando, riéndonos con los pies en el vacío bajo las miradas de un par de curiosos senderistas.

 

 

En nuestro viaje tratamos de conseguir fondos para la fundación Thin Green Line, una fundación que apoya a los guardas forestales y sus familias de países en vías de desarrollo. Ayúdanos sustentar a esta fantástica fundación haciendo una pequeña donación, incluso un par de euros pueden ser muy útiles para la protección del Medioambiente. DONACIÓN aquí

 

 

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