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Actualidades

El Cañón de Fumin, escaladas y aves.

June 11, 2017

La escalada, la escritura de nuestro blog y la observación de aves son las actividades que nos permiten relajar piernas y mente regularmente tras muchos y largos días de pedaleo.

 

En lo que se refiere a la escalada, el Cañón de Fumin, junto a Beijing y Yangschuo uno de los lugares con mayor potencial de China, ha sido durante estos días una de nuestras visitas. Casualmente hicimos pasar nuestra ruta por él y descubrimos que además de una estupenda zona escalada, es un magnifico lugar para la observación de pajaros.

 

En cuanto a las aves, lo cierto es que desde que llegamos a China hemos apreciado un  cambio positivo tanto en el número, como en la variedad de especies existentes respecto a sus países vecinos: Vietnam y Laos. De hecho, en estos países donde la vida salvaje está tan seriamente mermada, encontramos los mejores lugares para el pajareo o ¨birdwatching¨ en los propios pueblos y ciudades, en las numerosisimas jaulas que cuelgan de los exteriores de las casas. En China sin embargo hemos notado una gran diferencia. Aunque la vida salvaje sufre también los efectos de la caza y la pérdida de hábitats, muchos de los bosques en los que hemos estado siguen llenos de vida y es posible disfrutar mucho con los prismáticos descubriendo muchas especies.

 

Por último la escritura del diario del viaje y en especial del Blog, ocupan gran parte de nuestro tiempo libre. Con ellos realizamos cierto trabajo intelectual y nos concentrarmos en afinar los sentidos y la reflexión interna durante el pedaleo. Después se traducen en largas conversaciones y finalmente en el contenido de nuestros Blogs. Un viajero debe observar, analizar y escribir sobre lo que ve, si no quiere caer en el aburrido turismo.

 

 

El 25 de mayo por la tarde llegamos a Kunming, capital de la provincia de Yunnan y conocida como la ciudad de la eterna primavera. Se sitúa en una elevada meseta a más de 1800 metros de altura y su clima se caracteriza por ser templado, suaves inviernos y moderados veranos.

 

El cielo estaba cubierto de nubes y empezaban a caer algunas gotas de lluvia mientras esperábamos a Michael, un americano profesor de inglés, con el que habíamos quedado en reunirnos en la puerta de la Facultad de Finanzas y Economía de Kunming. Michael es un entusiasta de los viajes en bicicleta y acoge regularmente en su casa cicloviajeros a través de la página Warmshowers. Él mismo nos cuenta al encontrarnos que tiene planeado empezar a principios de Julio un largo viaje en bicicleta desde su hogar actual en Kunming, hasta la residencia de su familia en Atlanta, Estados Unidos. Seguirá una ruta más al norte que la nuestra recorriendo: Mongolia, Rusia, los conocidos como “paises istan” de Asia Central y finalmente Europa.

 

Michael es profesor de inglés en la Facultad de Turismo de Kunming. No es el primer occidental que viene a Asia en busca de un cambio de aires, descubriendo la espontaneidad de vivir en un mundo sometido a nuevos esquemas y normas morales y aprovechando la posibilidad de ganarse la vida dando clases de inglés. Dar clases de tu idioma es una opción sencilla para mantenerse en un país extranjero. Se entra en contacto con gentes de la nueva cultura utilizando el vehículo de tu propia lengua, una experiencia que yo mismo he experimentado muy positivamente en Suiza. Michael nos explica que la sencillez de esta ocupación reside también en que en Asia no se requiere por lo general titulación alguna. En Tailandia ya nos habíamos encontrado el caso similar de Devin, otro amaricano que da clases de inglés en un Instituto de Chang Mai.

 

26 de Mayo

 

Kunming nos cautivó desde que nuestras ruedas pisaron por primera vez la ciudad, su vida bulliciosa pero sin llegar al estrés, su clima,  la amabilidad de la gente, las danzas y conciertos en su parque central... Pero si hay que destacar un plato fuerte durante nuestra estancia, fue el impresionante templo Yaungtong. Es un complejo religioso, centro de peregrinación internacional de monjes budistas. El histórico edificio presenta formas típicamente chinescas: Paredes adornadas de frescos con motivos naturales en los que abundan las grullas, los ríos, las cascadas… Por todas partes repartidas se descubren estatuas de fieros guerreros y leones con cabezas de dragón que velan por la paz del recinto donde monjes de cabezas rapadas se dedican a meditar, rezar y al mantenimiento de los jardines y edificios.


 

 

El ambiente y los olores a incienso te trasportan inmediatamente a una dimensión espiritual en la que las preocupaciones y el estrés desaparecen, el paso del tiempo se congela. Se escuchan por todos los rincones cánticos de ceremonias budistas en las que pequeños grupos rezan en los diferentes edificios que forman el recinto. Gorriones, golondrinas, lavanderas... también parecen haber encontrado en el recinto un lugar donde relajarse y huir del jaleo y el tráfico de la ciudad. Sus cantos pueden escucharse por todo recinto. La cresta de un dragón que corona el arco de la entrada, es la zona preferida de un bulbu  que recibe a los visitantes del templo gorjeando saludos.

 

En el templo éramos los únicos visitantes equipados con cámara de fotos. El resto eran posiblemente verdaderos budistas que acudían por una razón litúrgica. De hecho todos recibíamos a la entrada una vela y una barrita de incienso para su ofrenda a Buda, quizás se daba por hecho que todo el que entra es creyente.

 

Otra cosa que nos llamó especialmente la atención en Kunming es la existencia de miles de motos eléctricas, conocidas aqui como e-bikes. Tienen los mismos derechos y obligaciones que una bicicleta y de hecho circulan junto a ellas, junto a los tuk tuk, las carretillas eléctricas y otros muchos artefactos. Circulan por todas partes silenciosas y sin generar humos, pero sin estar sometidas a las normas habituales del tráfico. Forman un verdadero caos. En la ciudad no quedan motocicletas clásicas con motor de explosión, esta prohibido su uso en grandes ciudades, salvo las de la policía y la de algún campesino llegado a la gran urbe desde las zonas rurales. El motor eléctrico ha desplazado al de explosión. Es quizás explicación del éxito de este vehículo el que no se necesita ni carné, ni matrícula, ni seguro y que su precio oscile entre los 200 y 600 euros.

 

 

La mañana del 27 de Mayo, último día en Kunming, habíamos quedado con Michael en la Facultad de Turismo en la que esa mañana estaba impartiendo clases. Nuestra misión era explicar y hacer una presentación de nuestro viaje a sus alumnos. Prepararnos una pequeña exposición en Power Point que resultó muy divertida. Por supuesto adornada con nuestro particular pensamiento medioambiental. Algo de lo que creemos bastante necesitada la sociedad China, aunque hay que reconocer que en los últimos tiempos el Estado chino ha realizado esfuerzos en favor del Medioambiente: Impulso de las energías renovables, creación de áreas naturales protegidas, firma de los objetivos de emisiones de la cumbre de Paris, abolición reciente del comercio ilegal de marfil...

 

Una vez terminada la exposición empezamos a pedalear en dirección a un pequeño poblado llamado Doupo, con la idea de aparcar nuestras bicicletas junto a una pared de roca, montar la tienda de campaña y dedicarnos durante un par de días a escalar y observar aves.

 

Apenas si habíamos pedaleado cinco kilómetros, atravesando un pequeño túnel prohibido para bicicletas, cuando nos dimos cuenta lo lejos que habíamos dejado a los cinco millones de habitantes y las toneladas de hormigón de Kunming. Sorprendentemente en tan corta distancia estábamos pedaleando recorriendo una densa masa forestal, desde la que no quedaba en el horizonte el menor rastro de la gran urbe. La línea de montañas que rodea Kunming, borra súbitamente de la vista y la memoria los numerosos rascacielos, bloques de viviendas y el ruido de la gran ciudad.

 

Nos dirigíamos al área de escalada Swallow Cave, en la aldea Duopo. Un pequeño sector de escalada en una cueva, cuyas referencias habíamos encontrado expuestas con poca claridad en internet. Tras 7 kms de empinada y salvaje subida por un camino rural, para el que invertimos más de dos horas y media, nos vimos obligados a acampar. Estaba anocheciendo, las posibilidades de encontrar la cueva eran prácticamente nulas y en el horizonte montañoso no se veía ninguna aldea. Nos salimos del camino rural, siguiendo la intuición de Marleen y un sendero entre los pinos, y encontramos un pequeño claro en el que montamos la tienda. Nos pusimos a calentar agua para saciar el hambre con los típicos fideos chinos disecados, a los que basta para que estén listos, echarles 25 dl de agua caliente.

Durante la cena bajo las estrellas recibimos la visita de murciélagos y un ave cazadora nocturna parecida a un chotacabras que exhibía en la oscuridad acrobáticos y silenciosos vuelos rasantes en busca de una presa.

 

 

28 de Mayo

 

Despertarse al amanecer rodeados del trinar de decenas de pájaros, debe serenar el animo y purificar el alma. A las 7 de la mañana, el sol calentaba ya los tejidos de la tienda y empezaba a ser incomodo seguir acostados. El buen humor nos invadía, a pesar del pequeño fracaso del día anterior. Las ramas de los pinos desprendían esa natural fragancia que origina el calor sobre sus hojas. Un pequeño ratoncillo de campo husmeaba junto a la tienda buscando posibles restos de comida del día anterior, había sobrevivido un día más a los vuelos rasantes y a la aguda vista de la rapaz nocturna.

 

 

El claro se reveló un magnifico lugar para observar aves. Unas se posaban orgullosas a cantar sobre las últimas ramas verticales de los pinos, otras se escondían entre los arbustos y las retamas. Los Bulbules (una especie asiática del tamaño de un mirlo, con una vistosa cresta que adorna sus cabezas y colores bien rojos, amarillos o verdes), las lavanderas y los mitos, preferían los lugares elevados. Las perdices, su variante asiática, sin embargo se escondían entre la profunda vegetación. Sabíamos que estaban allí por sus llamativos sonidos. Todas ellas componian con sus cantos, trinos y gorjeos una gran orquesta natural, en la que la suave brisa añadía el rumor de las hojas.

 

Un lugar maravilloso puede surgir en cualquier lugar y momento, sin que las guías de viaje puedan explicar como, donde o porqué. Estas guías que tanta fortuna tienen entre los mochileros, trabajan a la inversa, convirtiendo a veces un lugar interesante y bello, en un lugar aburrido, masificado, ordinario y carente de interés. Michael nos había recomendado el día anterior saltarnos el aburrido tramo de 350 km entre Kunming y Dali tomando un autobús. Yo me había negado atendiendo más bien a principios intuitivos que a la razón. Ahora me alegraba, y Marleen también.

 

Ese día probamos suerte con un nuevo sector de escalada: la Pregnency Wall, situada en una larga pared de unos 50 metros de altura, junto a la aldea Xiao Mu yo, a 30 kms de donde habíamos pasado la noche. Al llegar al poblado nos sorprendió la simplicidad de sus casas en su mayoría de una sola planta, de fachadas marrones construidas a base de ladrillos artesanales y rematadas por tejados cuyos extremos se ondulan apuntando al cielo. El olor a animales de granja impregnaba el ambiente. Las gallinas y sus polluelos campaban a sus anchas por las calles. No encontramos ninguna tienda para comprar víveres. Cuando localizamos y llegamos a la pared no teníamos ni agua, ni comida, ni encontrábamos un lugar adecuado y reservado para acampar. Volvimos sobre nuestras pedaladas 5 km hasta llegar a un Hostal de carretera y decidimos regresar para escalar al día siguiente. Al atardecer nos fuimos a ver aves a una pequeña laguna cercana en la que pudimos ver patos, fochas de agua y algunos limícolas cuyos nombres desconocemos por ser propios de estas latitudes.

 

 

El día siguiente 29 de Mayo, con comida y agua suficiente. Llegamos frente a la pared, escondimos las bicicletas entre los arbustos y árboles de albaricoques. Trepamos a las bravas los tan solo 800 metros de distancia de denso forraje que separaban las bicis de la base del tabique rocoso (debía haber un camino, que había desaparecido bajo la vegetación). Cuando llegamos a los primeros parabolts, que nos permitian ubicabar las rutas, teníamos los brazos y las pantorrillas arañados y llenos de picaduras de arañas y mosquitos tigres.

 

Ante nosotros teníamos cinco rutas verticales de escalada técnica, grado apretado y final en desplome. La piedra aunque algo descompuesta al inicio, presentaba sin embargo seguros en buen estado y bien emplazados: Hicimos tres ruta 6b, 6b+,6c, con las que disfrutamos muchisimo.

 

 

El 30 de Mayo aunque habíamos disfrutado escalando en la Pregnancy Wall no teniamos más ganas de repetir de nuevo el treking salvaje, asi que nos decidimos por escalar en una despejada y larga pared a 25 kilómetros: El sector Gash del que habíamos leído buenos comentarios.

 

Pero otra vez el destino, la escasez de provisiones y la falta de una correcta planificación nos llevaron a un destino no planeado: El Cañón de Fumin. Después de arreglar un pinchazo ocurrido en una bajada en la que casi me arreo una buena castaña, nos dimos cuenta de que iba resultar difícil de nuevo encontrar provisiones antes de hacer los 25 km que nos separaban de las paredes y que ya veíamos en la lejanía. Preocupados por esta circunstancia nos pasamos el cruce a Gash y cuando nos dimos cuenta habíamos bajado ya casi en caída libre 5 km de fuerte pendiente, que no estábamos dispuestos a despedalear.

 

 

Llegamos pasadas las 14:00 horas a la ciudad más cercana: Fumin. Entramos en un bar donde comimos y pudimos conectarnos a internet, leyendo que en un cañón situado a solo 5 km de la ciudad se encontraba uno de los mejores lugares de China para escalar.

 

Después de comer y aprovisionarnos de 4 litrosde agua potable, 10 litros de agua de ducha, comida, gasolina para el camping gas, nos pusimos en marcha hacia las paredes. Seguimos desde Fumin la pequeña carretera A87 que discurre paralela al Tanglang Chuang, un pequeño riachuelo que es el causante del magnifico cañón que teníamos enfrente. Vinieron en ese momento a mi memoria las escaladas en el desfiladero de los Gaitanes (El Chorro) y el caminito del Rey. Conforme avanzábamos por el cañón, este se iba estrechando y ganando verticalidad. Iban apareciendo verticales muros de roca caliza anaranjada que se situaban a diferentes niveles del desfiladero. Las más vistosas y que enseguida nos cautivaron eran las situadas en la parte más alta. Una roca caliza ligeramente desplomada, veteada de colores grises y anaranjados, situada a unos 300 metros de altura de la carretera y con rutas de una longitud máxima aproximada de unos 80 metros.

 

 

Un pequeño puente permitía atravesar el río en dirección a las paredes. Lo cruzamos llegando a una pequeña aldea de la que salía un estrecho sendero de cabras hacia las paredes superiores de la garganta. Poco antes de llegar a los muros, el camino se llenaba de piedras y desniveles imposibles de salvar para nuestras bicicletas. Marleen encontró un lugar llano y poco expuesto en un castañal para montar la tienda de campana y esconder las bicis.

 

Un burro amarrado al tronco de uno de castaños nos dio la bienvenida con un efusivo y a la vez lastimoso rebuznar. Recibió por supuesto una buena ración de caricias. También nos saludaba uno de esos bulbus, que desde lo alto de otro castaño nos gorjeaba durante el montaje de la tienda. Marleen pensaba que no se trataban de saludos, sino de quejas por lo cercano que acampábamos de su nido.

 

Con el sencillo material de escalada que trasportamos en las bicis: 55 metros de cuerda, 12 expreses y un asegurador de Mammut, nos fuimos a echar un vistazo a las paredes. Los grados y nombres de las rutas aparecían escritos en la pared, aunque en escala americana.

 

 

Ignorar el grado exacto de la vía y no haber escalado después de casi un mes y medio me hizo pasarlas canutas en: The English corner 5.10b. Dudas y temblores fueron una constante en los expuestos pasos de una ruta que discurre a lo largo de una preciosa fisura desplomada. Con buenos empotres de manos, pero lavados pies fui lentamente asegurando la cuerda a los anclajes y mosquetones, intercalando profundas respiraciones para templar los nervios. Otro factor de estrés mental extra procedía de las dudas que generaba la suficiencia de la longitud de nuestra cuerda y el número de mosquetones que iba a requerir montar la ruta. En definitiva escala deportiva seguros a prueba de bomba, pero de cierto carácter alpino por sus alejes y exposición.

 

Es en este factor mental del que no estamos en nuestro mejor momento. En estas escaladas de fuerte componente psicológico, cuando uno las pasa canutas, es cuando uno se plantea. ¿Porqué escalo? ¿Quién me manda meterme aquí? Es quizás la sensación de embriagadora de la altitud, de despegarse lentamente del suelo. La posibilidad de ponerse a prueba, controlando los miedos, poniendo en marcha procesos de relajación y autocontrol. Todo ello hace que cuando te bajas ya empieces a planear el nuevo marron en que te vas a meter.

 

Finalizada esta vía buscábamos alguna ruta más corta y sencilla. Aprovechando el abandono de una cinta exprés en: Eagle Land 5.10a, nos decidimos por ella, y de esta manera ampliar un poco nuestro escaso material. Es una ruta de placa tumbada de apenas 15 metros de altura, con un paso alejado y duro, lugar en que se había producido el abandono. Lo solucionamos sin muchas dificultades.

 

Regresamos a la tienda anocheciendo, orgullosos con dos mosquetones más en nuestro macuto. Durante la cena tuvimos una larga discusión sobre la ética de la escalada y la distinción entre la apropiación de cosas abandonadas y el hurto, en relación a los mosquetones que habíamos recuperado en la última ruta. Como quiera que sea nos venían muy bien.

 

 

Por la mañana hicimos café con la cafetera italiana que Michael nos había regalado en Kunming. Nos habíamos planteado no aceptarla para no aumentar los 80 kilos de material que trasportamos en las bicicletas, pero la tentación había sido demasiado fuerte y finalmente la aceptamos. Era un lujo que merecía la pena. El otro problema que tenía la cafetera era encontrar el café adecuado de maquina. No había sido fácil, tras mucho buscar encontramos un Carrefour en el centro de Kunming. Entrar en el centro comercial había sido toda una experiencia que después hemos vivido en otros lugares similares.

 

Aunque en general los chinos que hasta ahora hemos encontrado son muy prudentes e incluso algo vergonzosos, es fácil que durante las compras en el supermercado te sientas como si fueras una estrella de Hollywood. La mayoría de la gente se sorprende de la presencia de un europeo en su lugar habitual de compras y te miran bastante, aunque retiran la miradamente rápidamente si se la devuelves. Les da mucho corte. Los padres llaman la atención a sus hijos sobre nuestra presencia. Algunas veces suena el ruido de una cámara de móvil que delata al paparachi, habitualmente un o una joven adolescente que se pone como un tomate al ser descubierto.

 

Otros, los que tienen algo más de cara, te preguntan directamente si pueden hacerse una foto contigo. Al ir a pagar continua el espectáculo, las cajeras se ponen nerviosas, les tiemblan las manos, la voz y se les cae el dinero, eso cuando no les da un ataque de risa y no pueden parar. Como dice Marleen para los europeos o americanos con baja autoestima es probablemente la mejor terapia psicológica pasar unos mesecitos en una ciudad china. En cierto modo los chinos y otros pueblos de Asia nos tienen a los blancos idolizados. Somos ídolos en sus paises. Si los pobres supieran lo chistes que hacemos de ellos y los tópicos asignamos. Los anuncios de cosméticos, refrescos o marcas de ropas prestigiosas tienen aqui por supuesto modelos europeos. Me da un poco de coraje porque estos jóvenes reciben una perspectiva totalmente manipulada de los cánones de belleza.

 

Mientras conversábamos sobre estos temas, recibíamos anocheciendo los últimos trinos del bulbu que seguía quejándose por la cercanía definitiva de nuestra tienda a su hogar en el castaño.

 

 

A la mañana siguiente, 31 de Mayo, estábamos dispuestos a darlo todo escalando en las paredes del cañón. Hicimos las vías más largas aprovechando al máximo nuestra limitada cuerda. En casi todas las rutas, a pesar de ser mantenidas, había un movimiento o paso duro y algo de distancia entre los seguros: Skin Snake 5.9, Final days 5.10d,域名解 5.11b, Longheat monzoon 5.9. Durante la última ruta empezó a llover. Es sorprendente lo rápido que cambia el tiempo en esta región, probablemente por el hecho de encontrarse en una meseta a más de 1800 metros sobre el nivel del mar. La lluvia duró tan solo varios minutos, pero fue lo suficiente para que hubiéramos recogido el material y regresado a nuestro campamento.

 

 

 

Esa noche tomamos la decisión de continuar con nuestro viaje en dirección Dali, una ciudad histórica, que conserva aun parte de sus murallas, torres y muchos edificios antiguos. Alli podíamos extender  nuestro visado y escalar en su entorno rocoso durante la tramitación.

 

 

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